Las primeras letras o mejor dicho el intento por trazarlas, me fueron dadas por Gonzalo y Rosa; lastimosamente en aquellos años la no obligatoriedad de lo que en la actualidad se conoce como el “primer año de educación basica”, hizo que ellos (mis padres), descidieran empezar a adiestrar mis manos por su cuenta, mejor dicho a crear complicidad entre mis pequeños torpes dedos, lapiz y papel como una sola camaraderia.
Tengo que reconocerles la buena voluntad y aunque ellos carecían absolutamente de aquello que se denomina pedagogía, su intento sirvíó y luego de muchas tardes entre, la libreta de rayitas, bombitas, palitos, dibujos y otros, al fín lleguè al verdadero cobijo de unos ojos tiernos y comprometidos en hacerme partícipe de un proceso que paró catorce años más tarde.
Mis padres pertenecen a aquello que denomino “migraciones forzosas”.
Gonzalo; nacío en un pequeño pueblito al norte, en la provincia de Imbabura, llamado “Pablo Arenas” , de lo que sé, su niñez transcurrío entre el pastoreo de animales domesticos y el cuidado de las cementeras de frejol, maíz y otros tantos productos que la gente de la región producia para su sustento familiar. Para tener una idea estamos hablando de principios de los años sesenta.
Segundo hijo de entre ocho hermanos, su educación primaria tiene un nivel de “tercera de básica” (segundo grado no completo), sabe leer, escribir y operaciones matemáticas tal como la suma y resta. Es dueño de una buena caligrafía, pero con una ortografía donde los errores son admitibles.
Rosa; nacío en un pequeño valle situado a las faldas del volcán Pichincha, Lloa.
Hija de dos campesinos de la zona; ultima de entre siete hermanos, huerfana de madre a temprana edad, crecío bajo el cuidado de su padre (si así podriamos describir la tutela) y dos de sus hermanos un poco mayores a ella.
Asistío a la escuela primaria y tiene un nivel de” tercera de básica” (tampoco completo), sabe leer, escribir y sus matemáticas no són tan distantes de lo que tiene Gonzalo, su esposo.
Ella tambíen asistío a las tareas de pastoreo de ganado desde muy pequeña y a la siembra y cosecha de cultivos tipicos de la zona: papas, habas, maíz, trigo, cebada.
Yo; nací en la ciudad de Quito, primero de entre nueve hermanos. Educación secundaría, bachillerato en Ciencias Sociales. No se de actividades como el pastoreo, tampoco la agricultura; pero me especialicé en el uso de herramientas de carpintería y albañileria desde los doce años de edad.
Era octubre del año setenta y siete, cuando empezó esto de que, a través de letras, numeros, dibujos y tantas cosas que al paso de los años se nos vuelven utiles y necesarias, la cabeza se me fué llenando de respuestas y tambien de nuevas inquietudes.
Mi primera escuela se llamó “Gustavo Jaramillo”, situada esta en el barrio Bellavista, en ella aprobé mi primer año escolar.
La maestra se llamaba Lupe Reinoso de Dominguez. Son bastante emocionantes los recuerdos de esos años; llegué motivado, quería aprender a leer y mamá dijó que para eso tenía que asistir a la escuela. De entre todo lo que aprendí realmente debo confesar, es lo que más me gusta y de lo que estoy mejor agradecido.
Parte de ese estimulo por la lectura, también se debe a la llegada temprana del periodico como material de lectura común en mi medio de aquel entonces. Bueno, el gusto por mirar sus fotografias deberia argumentar, porque necesitaba de la generosidad de algún adulto para que me descifre las letras (lea!) y de entre las secciones del periodico, ya casi al final de este, me facinaba encontrar, la que venia cargada de muchos amiguitos como: Pancho y Ramona, Benitín y Eneas, Olav el amargado, Mandrake, Tito y sus amigos, Avivato, Mafalda, Periquita, Pepita , Fantasma.
Sí, me refiero a las tiras comicas y el anhelo de entender por mi cuenta cual era el díalogo de mis personajes favoritos, aportó otro elemento importante en aquellos primeros pininos de la lectura.
Luego otra actividad en esos años era contemplar la mayor parte de propaganda existente a lo largo de mis paseos o simples caminatas, me gustaban especialmente los letreros grandes, los de luces de neón, entre la tarde y noche. Así también observar aquellos situados en las afueras de la ciudad, no entendía como podian mantenerce sujetos a la tierra sin que el viento, la lluvia y la noche, hiciera presas de ellos, tampoco entendia las leyendas de estos, pero las letras gigantes se guardaban con facilidad en mi memoria y eso fue lo verdaderamente util para el interés final. Aprender a leer!.
El segundo grado de educación primaria (tercero de básica) y los otros cinco restantes, los cursé en la escuela Juan R Figueroa, en el barrio de Cotocollao. Mi nueva maestra se llamó, Susana Cañizares de Rubio. Creo que nunca antes hasta hoy me pregunté cual fue su edad, así que me imagino tenía entre los cuarenta y cinco, o cincuenta años de edad.
Empecé en el paralelo “C” desde el segundo año hasta el sexto, el primero, pertenecí al paralelo “B”.
Honestamente y con el respeto que me merecen dos personas entre tres que fueron mis profesores, a la unica que pude entender y aplicarme con interés fue a la señora Lupe Reinoso.
La diferencia entre los otros dos maestros estaba en la demasiada tranquilidad y el cansancio de muchos años al servicio del sistema educativo ecuatoriano de la señora Susana Cañizares y en el otro lado, el exceso de caracter, a ratos violento de quien le tomo la posta, me refiero al profesor Francisco Morales. Algo que quiero añadir como apreciación general respecto a mis ultimos dos profesores de primaria es que estoy seguro ellos nunca tuvierón una apreciación real de mi persona como alumno; siempre estuvierón alejados de una aproximación.
Por otro ladoy para sustentarme quisiera referir mis promedios entre los tres. De ser un alumno “sobresaliente” (19 aprovechamiento) en el primer año, pase a ser un alumno “muy bueno” (17 aprovechamiento) hasta finalizar el cuarto año, de ahí terminé siendo apenas un alumno “bueno”(15 aprovechamiento) en los dos restantes.
Las cifras antes mencionadas significan puntos recibidos de un total de 20 por 20, que es el maximo puntaje al que un estudiante podia acceder de acuerdo a su rendimiento acadèmico.
Entonces debido a estos elementos es que me atrevo a pensar que existen muchas diferencias entre el trabajo de nuestros profesores, obviamente y ademas el error esta en el sistema.
Creo yo, fundamentalmente deberia haber un sistema educativo que sea, formativo, participativo, cientifico e igualitario para todas las personas, cosa a la que yo no pude acceder y éh! ahí el resultado.
Con esto no intento dirigir la culpa a personas en particular, sino la reflexión va dirijida a la falla en el sistema de educación estatal en Ecuador.
Es un problema de país, que lastimosamente aún en estos años del nuevo siglo persisten.
Talvés queda una duda por comentar; el porque no continué la educación donde mi rendimiento fue optimo?.
Simplemente por que pertenezco a ese grupo socíal, al que sus necesidades económicas, le obliga o le prohibe para utilizar un termino más exacto, fijar un sitío de residencia . Siempre fuí victima de la decadencia socio-economica del Ecuador y el efecto de la migraciones forzadas .
Voy a parar en esta parte y continuaré proximamente, pienso que tengo que viajar con mayor precisión en mi memoria, para abordar otras cosas en el relato de lo que significó mi educación primaria.
DON JORGE
El señor delgado, con los cabellos grises y el mostacho bien cuidado, talvès entre sesenta años o algo màs. La voz fuerte y directa. La mirada penetrante y el andar pausado. Su olor a cigarros y sus primeras amnesias seniles. Su calzado de gamuza y sus trajes bastante conservados a pesar de los años.
Fuimos buenos amigos, no recuerdo cuando y como empezò. De pronto yo estuvè a su lado, como el primer lazarillo! Corriendo con sus mandados y ganando generosas propinas, que nunca le caen mal a un niño para cualquier golosina.
En realidad nada que no hubiera podido hacer, sin embargo hasta estos tiempos, lo que mejor valoro son sus palabras de consejo, que aún me rondan en la memoria y de las cuales me siento agradecido .
Tanto asì que espero poder hacer un relato de acuerdo a la altura de mi viejo amigo “don Jorge”.
Desconozco los motivos por los cuales el descidio presindir de su familia; en el fondo pienso que, lo que sucedìa con su vida, es que se negaba a aceptar el paso del tiempo y libraba su propia batalla contra los años maduros, en medio de la libertad que aspiraba.
No me cabe la menor duda que su orgullo, pudo mas que todas las preocupaciones de familiares o amigos.
Cada fìn de semana ìba de visita donde sus hijos uno por uno; decia: hay que tratar de respetar su privacidad y no preocuparlos por nada, peor aùn ocasionarles molestias, algùn dìa vas a tener mi edad y vas a entender lo que quiero decir, aùn eres muy guagua para entender mis razones...
Supongo que todos ellos (sus hijos) eran ya adultos, esto de suponer va a ser bastante frecuente en medio del relato lastimosamente.
Aunque yo soy un curioso de nacimiento, sin embargo nunca encontre la forma de penetrar en su vida y en sus historias, ese era un espacio muy reservado para si mismo y yo debìa estar contento de que ahora en su vida tambièn podìa disponer de algo de su valioso tiempo y enseñanzas.
Su ocupaciòn era la de conserje y residente, en una empresa papelera. Fùe a principios de los años ochenta.
El una persona educada y culta, puedo recordar sus habitos y la forma de entablar converza con sus superiores que siempre lo trataban con respeto y consideraciòn. Y porsupuesto! yo tambièn compartia mi afecto al tratarlo.
Era un poco dificil con su caracter (algo gruñòn a veces), bastante serio, bromeaba poco, pero eso no fuè ningùn contratiempo.
Debe haber sido jubilado en otra actividad y lo que para entonces cumplìa como trabajo era solo el habito a mantener las manos ocupadas en actividades fisicas, no se porque?, pero me da la impresiòn que talvès fùe un militar.
Mi familia en ese entonces ya tenia dos nuevos miembros, Patricia y Santiago, mis hermanos pequeños. Nosotros viviamos en el sector antes de que esta empresa para la cual mi amigo prestaba servicios iniciara sus actividades.
Era la zona fabril de la ciudad y los vecinos (grupos familiares) lastimosamente escaseaban, la mayor parte de las fabricas o empresas del sector utilizaban los servicios de guardiania privada “hombres armados”, que eran relevados despues de una jornada de servicio por otros y otros y al final siempre eran diferentes que se hacia dificil reconocerlos como vecinos.
La mayor parte de movimiento de personas era alrededor de los dias laborables y el fìn de semana completamente abandonado y silencioso a lo que en los otros cinco dias eran, el constante sonido de los motores de maquinarias, que deben haber fabricado o modificado mucha materia prima.
Sin embargo, para mi era muy curioso eso de las rutinas. Los buses llevando al personal de tal empresa a tal hora en el dìa; tal obrero, grupos de gente, hombres, mujeres. Recuerdo al hombre de la bicicleta azul con asiento cafè, que tenia una pequeña caja metalica en la parte trasera de esta para trasportar el almuerzo. El uniforme celeste de las mujeres de una fabrica de lenceria, los overoles azules manchados de polvo corrosivo de una industria metalurgica, los guardias lojanos de la industria farmaceutica, la gasolinera! medio kilometro antes de mi casa, el fuerte olor a papas fritas los martes por la tarde o el olor a cafè fresco algùn otro dìa provenientes de la fabrica respectiva. El olor a acidos y quimicos de la fabrica de pinturas los fines de semana!.
Las noches obscuras y a lo lejos el paso de los automotores en la pista del kilometro siete y medio de la Panamericana Norte.
Un sitio muy frecuente para estos y otros personajes que yo miraba a diario, incluyendo a don Jorge, eran los dos restaurants que atendìan vecinos a la zona; en el primer piso indistintamente, del bloque de departamentos pertenecientes al señor Reyes.
Antes que se terminara la construcciòn de la fabrica donde trabajaba don Jorge, los responsables del cuidado eran Alberto y la Sra. Teresa, un matrimonio joven. No tenian hijos, asì que de vez en cuando los visitaba y seguro ellos tenian la oportunidad de practicar a padres conmigo, digo esto por la buena voluntad que recibì de ellos, Pero el punto màs importante es que pudè por esta cercania con los antiguos cuidadores conocer de cerca cada uno de los espacios planificados en esa construcciòn, de tal manera que cuando se instalo la empresa dedicada a la actividad de procesar papel, yo podìa reconocer y dirijirme con claridad a donde se requiera. “El util”.
Creo que la primera vez que tuvè contacto con quien y con el respeto debido serìa como el abuelo que nunca tuve, fuè una tarde noche de sàbado, golpearòn al portòn donde yo vivia, “rina”, mi perrita empezò a ladrar y el gran guardia del sitìo se acerco a ver quien requerìa su atenciòn, quien se atrevìa a perturbar sus juegos?. Era èl, con un pequeño tufo a alcohol, el que seguro le alimentaba su orgullo, de viejo necio, de eucalipto cerca al cielo, de amigo buscando un compinche.
Necesitaba una escalera, la misma que tendria que ser utilizada para asaltar una ventana, que con el paso del tiempo tambien se convirtìo en la còmplice muda de fines de semana, no eran todos, pero si fuè mas de uno, entonces?.
Siempre tuvo que ser nuestro gran secreto las incursiones de sàbado por la noche y es que ahì; lo que ahora entiendo nos viene por herencia con los años, la memoria!, somos suceptibles a olvidar cosas tan elementales como las “llaves”, elementales porque sin ellas no se activan pequeños mecanismos que nos pueden dejar padeciendo un frio bastante particular a dos mil ochocientos y pico de metros cerca a las estrellas.
Bueno, nunca fuè nuestro caso; al contrario, despues del susto el gusto!. Asì decian los viejos y no se equivocaban, despues del reto venia la recompensa. Cena especialen el restaurant del Sr. Rodriguez, a mediados de quincena una buena merienda, pero en la quincena o fìn de mes: escoja!; bistec, churrasco, o apanado y de ahì el gusto por picar el diente, como acostumbro a decir...
Nadie tan generoso como el señor y a nadie yo tan grato como a èl.
Me hablò de honestidad, de honradez, de solidaridad, de esfuerzo y amor propio, de sueños y sobre todo de esperanza.
Ahora entiendo que importaron alguna de su maquinaria de Europa, digo la empresa y que hubo un contrabando!, no me interesa que mal fue eso. Hablo por la empresa; lo que si que ellos no deben haber sido los unicos, nuestra sociedad tiene tradiciòn de picara y burlona. Los responsables del control (aduana) seguro habràn recibido su coima por hacerse los de la vista gorda, verdad?... Corruptos del carajo!.
Y ahì nunca pasò nada, mas que los estomagos que degustaròn el vino rojo que sacamos de un tanque gigante, decenas de botellas.
Esto como una verdad que la asevero, porque mis manos escarvaron entre los restos o residuos de lo que llamamos aserrìn, que era lo que evitaba las botellas revienten en su largo itinerario. Y mi cuerpo era exactamente lo apropiado para filtrar por la boca del tanque metalico hecho bodoque.
Yo escuchè de mi madre un problema de astigmatismo en mi vista; al nacimiento!, como que la naturaleza me queria abortar, sin embargo?... por aquellos años cierta tarde, recuerdo debia correr por un mandado nocturno de mi amigo, se me pasò por la cabeza de genio que necesitaba recursos y entre sus cosas, en la mesita de noche descubrì unos lentes gruesos, de marcos negros, insistì tanto que los necesitaba, que no me fueron negados; òh! problema, estoy corto de vista, miro mejor con el derecho pero solo de vista porque de ideas soy de izquierda progresista, desde la cuna y por derecho. “Desde siempre y hasta siempre” como dijò el abogado Roldòs refiriendoce a nuestra condiciòn amazònica; recuerdan el discurso del estadio Atahualpa un mayo de los ochenta?... Bueno, los lentes estuvieròn demas esa noche, asì como el discurso que un sinvergüenza de apellido Mahuad lo obìo a finales de los noventas.
Me dijo muchas veces que soy inteligente, que merezco otra vida. Fùe cuando mi mamà dejò de permitirme el tiempo al lado de don Jorge y es que un dìa tuvè el porque!. El visitò a mi madre y le dijò friamente, como su personalidad era, textualmente: Sra. Rosa, que le puede ofrecer usted al Carlos, para mì no es nada darle una buena educaciòn y hacer de èl una persona con futuro. Yo quiero pagar la educaciòn de Carlos! y que el viva conmigo.
Mi madre temblò y no la culpo, tuvo miedo, pero su respuesta fùe negativa a los intereses de don Jorge. Tampoco la hubiera cambiado yo por todo el oro del mundo.
En estos dias; nunca voy a dejar de estar agradecido con personas como don Jorge, quienes han forjado mi camino y me enseñaron a vivir del amor propio.
La versiòn de mi amigo fùe categorica y determinante!, dijo: tu mamà es una burra!, que te va a ofrecer en la vida?, ahora les agradezco a los dos, porque con mi abuelo putativo, talvès hubiera logrado lo que no tengo (diplomacia, minimo doctorado en derecho internacional), mis grandes sueños! y por el instinto materno, ahora una vida larga y llena de lecciones.
Gracias a mi protectora, la vida!.

Tenia alrededor de cuatro años en aquel tiempo, no recuerdo que alguna cosa en especial sucediera antes de irme a dormir, seguramente todo lo habitual en una pequeña familia como la mìa; mamà habrà preparado los alimentos, papà estarìa tomando un descanso despues del trabajo y yo, investigando o reparando mis juguetes por asì llamar a los juegos de niño traviezo.
Ocupabamos un par de piezas o habitaciones, recuerdo que desde el cuarto que nos servia como dormitorio teniamos una buena vista de la ciudad; claro, mirando a lo lejos y una de mis entretenciones diarias fue observar la llegada de los buses de transporte pùblico hasta el paradero final en el barrio Bellavista, habian estos de cuatro colores diferentes; ahora puedo decir que se trataban de los buses de las cooperativas: Quito, o Diez de Agosto (azules), Pichincha (amarillos), Quitumbe (mostazas), C. Nac. de Transportes, o Eugenio Espejo (rojos).
Esos diferentes buses, seguramente con sus respectivos horarios y turnos, eran los que nos permitian movilizarnos a quienes viviamos en este populoso sector de la ciudad de Quito; la linea se llamaba “Batàn-Colmena” en la ruta “Pradera-Bellavista” y debo confezar que desde aquellos tiempos me nacìo el gusto de viajar en autobus.
No hacia mucho que nos mudamos a ese sector, entonces no conociamos de tantos amigos u otras personas; almenos eso tengo que decir por mi cuenta, porque precisamente este relato tiene que ver con una experiencìa bastante particular de esos mis primeros años.
La casa donde mis padres alquilaban, era un pequeño vecindario; no recuerdo a los vecinos, tampoco a sus hijos, si es que estos tenian; pero recuerdo con claridad al hijo de la propietaria del inmueble, su nombre Alberto.
Recuerdo que Alberto; un niño mayor a mi, tenia siempre el gusto de incluirme en sus juegos, estos tenìan que ver con apuestas, por ejemplo: canicas (bolas), planchas (juego de monedas), trompos; claro, su experiencia primaba y ni aùn mis lloriqueos lograba ablandar su espìritu de campeòn y es màs, lo unico que conseguia era dañar su caracter y hacerme merecedor al golpe de su mano o minimo un empujòn para visitar el suelo.
Pero era un cuento de nunca acabar, el siempre sabia como y terminaba convenciendome de volver a jugar y apostar los juguetes; no recuerdo a otro niño con quien compartia mi tiempo u otro con quien perder, talves de esos tiempos me queda como enseñanza la apatìa por las apuestas; menos mal, entonces eso tengo que agradecerle al gran Alberto.
Aquella noche; me despertè y de pronto me descubrì solo en medio de la cama de mis padres, la luz estaba encendida, recuerdo que gritè el nombre de mi màma, pero no tuve respuesta; entonces me levantè, corrì hasta la puerta y no pude abrirla, no entendia lo que estaba pasando, solo recuerdo haber estado tan asustado y entre eso dirijì mis ojos a la ventana donde todos los dìas acostumbraba detenerme a contemplar a lo lejos.
La ventana separaba la habitaciòn de un pequeño huerto y al pasar el huerto, se podia encontrar un callejòn que conducìa hasta la puerta principal del vecindario; recuerdo que abrì la ventana entre llantos y sin tomar en cuenta la altura me arrojè afuera de la habitaciòn, creo que caì sobre unos arbustos porque recuerdo haber raspado entre las ramas mis brazos y piernas; otra cosa, no estoy seguro, pero creo que debe haber sido en la època de frio y lluvìa (invierno ecuatorial), porque tenìa un poco de barro entre mis rodillas y gotas de agua en la camiseta que cubria mi cuerpo, el resto de ropajes eran mas bien sencillos, mejor dicho, no llevaba ninguna otra prenda a parte de mis calzoncillos.
Recuerdo que dejè el vecindario sin mayor problemas; la noche era fria y no podia desplazarme con rapides, ya que las calles eran empedradas y en ciertos tramos eran usuales la presencia de pequeñas piedrecillas que se incrustaban en la planta de mi pies, los tenia descalzos, se me olvido un detalle importante, buscar los zapatos en mi dramatica huida.
No pensaba en nada; lloraba sin consuelo alguno y sentìa el sabor salino de mis lagrimas mezclado entre los lamentos de mi boca, me dirijì guiado por una especìe de instinto, a donde?. Eso no era lo importante, solo querìa encontrar a mis padres.
El barrio de Bellavista esta situado en una zona alta de la ciudad de Quito, talves a 2900m de altura, nace a un costado de la via Interoceanica y es una colina que divide la ciudad con el valle de Tumbaco, esta colina se prolonga hacia el norte hasta el sector de Zambiza .
No recuerdo haber encontrado a persona alguna en mi recorrido, tampoco imagino la hora, tan solo supongo que era la madrugada, debo haber caminado alrededor de dos kilometros hasta que las luces de un auto gris-azul con lamparas rojas sobre el techo, detuvo mi aventura.
Era un auto de la policia; habian dos personas dentro, el que viajaba junto al conductor decendio y me tomo en sus brazos, me pidieròn que dejara de llorar y ofrecieron ayudarme en mi busqueda.
La señora Lolita; era la madre de Alberto, es decir la propietraria del inmueble donde viviamos, atendìa un pequeño negocio de abarrotes que funcionaba en la zona frontal de su propiedad y moraba junto a su familia en la parte superior de este.
Ella fuè a la primera persona conocida que encontre en mi busqueda de aquella noche; bueno, encontramos! deberia señalar, ya que a esas alturas eramos los “tres mosqueteros”, dos oficiales de policia y su servidor. Me encontraron cerca a la Av. Eloy Alfaro, siguiendo la misma ruta que el bus rumbo al centro de la ciudad.
Mientras me abrigaban con una cobija y me acomodaban en la parte trasera del auto policiaco; el comedido oficial empezo a interrogarme, recuerdo que preguntò, si conocia como llegar a mi casa?, me dijo!, que el estaba seguro que mis padres estarian esperando por mì, a lo cual accedì.
Seguramente la señora Lolita debe haberse llevado el susto de su vida, cuando escucho el timbre de su casa y vìo que la policia era quien la requeria. No se trato de ningun tràmite y despues de un cruce de palabras entre los adultos, visitantes y visitados, yo pasè en brazos de la señora hasta los dominios de mi super contrincante de juegos “Alberto” quien dormìa plàcido, seguro soñando divertidamente entre una ronda de àngeles.
No habra pasado mucho tiempo; la misma noche, cuando ya las lagrimas se me agotaron; otro lloros empezaròn a alarmar el vecindario y el timbre de la casa donde me alojaba sonò malhumorado. La señora Lolita atendio al llamado de su puerta; pero, no estaba dispuesta a dejar sìn escarmiento a la confiada madre que abandono el lecho, dejando al crio entretenido en los brazos del sueño; mi madre, jamas se imagino que tal hecho fuera posible, su hijo desaparecio!.
LA MATITA DE CUNU-CUNU.
Habìa una vez una viejita, un chivo y una matita de cunu-cunu; cierto dìa la viejita salìo de compras al mercado, pero se olvidò de poner al chivo en su corral y èste al sentirce solo y libre se comiò la matita de cunu-cunu.
De regrezo la viejita mirò que la matita de cunu-cunu no estaba entre las plantas del huerto y sospechò con acierto que el chivo aprovechando el descuido se la habia comido; entonces ella exclamò, “chivo chivo, devuelveme mì matita de cunu-cunu!”, el chivo muy apenado por la falta, a cambio de la matita entrego uno de sus cachos.
La viejita muy contenta por el gesto del chivo y a propòsito de necesitar un recipiente para coger agua del rìo se dirigiò al lugar de èste; el rìo tenìa un caudal bastante torrentoso ese dìa, la viejita al extender su mano para tomar el agua perdiò el cacho; entonces ella exclamò, “rìo rìo, devuelveme el cacho, el cacho no era mìo, el cacho era del chivo, el chivo se comiò mi matita de cunu-cunu!”; el rìo muy apenado por la falta, a cambio del cacho entregò un pez a la viejita.
Contenta con el presente del rìo, la viejita regrezò a su casa y empezò a preparar el pez, pero el fuego estaba tan fuerte que quemò el pez; entonces la viejita exclamò, “fuego fuego, devuelveme el pez”, el pez no era mìo, el pez era del rìo, el rìo se llevò el cacho, el cacho no era mìo, el cacho era del chivo, el chivo se comiò mi matita de cunu-cunu; el fuego muy apenado por la falta, a cambio del pez le devolviò una bonita olla de arcilla.
La viejita contenta con el presente del fuego se dirigiò donde su vaca para ordeñar la leche, la vaca en un movimiento brusco pateò la olla y la rompiò; entonces la viejita exclamò; “vaca vaca, devuelveme la olla!”, la olla no era mìa, la olla era del fuego, el fuego quemò el pez, el pez no era mìo, el pez era del rìo, el rìo se llevò el cacho, el cacho no era mìo, el cacho era del chivo y el chivo se comiò mì matita de cunu-cunu; la vaca apenada por la situaciòn le diò a cambiò un queso.
Contenta la viejita dejò el queso en la mesa, pero vino el perro y se comiò el queso; entonces la viejita exclamò; “perro perro, devuelveme el queso!”, el queso no era mìo, el queso era de la vaca, la vaca rompiò la olla, la olla no era mìa, la olla era del fuego, el fuego quemò el pez, el pez no era mìo, el pez era del rìo, el rìo se llevo el cacho, el cacho no era mìo el cacho era del chivo, el chivo se comiò mi matita de cunu-cunu; apenado el perro a cambio del queso le entrego sus lanas.
La viejita lavò y puso a secar las lanas del perro, de pronto vino el viento y se las llevò, entonces la viejita exclamò; “viento viento, devuelveme las lanas!”, las lanas no eran mìas, las lanas eran del perro, el perro se comiò el queso, el queso no era mìo, el queso era de la vaca, la vaca rompiò la olla, la olla no era mìa, la olla era del fuego, el fuego quemò el pez, el pez no era mìo, el pez era del rìo, el rìo se llevo el cacho, el cacho no era mìo, el cacho era del chivo y el chivo se comiò mì matita de cunu-cunu.
El viento apenado soplò con fuerza y de pronto apareciò ante los ojos de la viejita una preciosa casa; pero vino un fuerte terremoto y echò abajo la casa...
Y colorìn colorado, este cuento se ha acabado.
(Lastimosamente desconozco el nombre del autor).
Quiero empezar un antiguo reto, tratar de escribir relatos diversos de mi vida, no son hechos importantes o de persona importante, pero no veo el problema de no poder compartir desde estè portal en internet, acaso solo los importantes tienen derecho a publicar sus vidas?, no verdad!, entonces, voy a probar y me deseo buena suerte.
Estos relatos trataran de llevarme hacìa el pasado, para urgar entre los recuerdos, buscar momentos, personas, situaciones, descripciones geograficas, hechos o acontecimientos historicos probablemente y otros que ahora no me vienen a la mente; no estoy seguro de cuanto voy a tardar para terminar el relato en general; vamos a tratar de que no sea un relato literarìo, sino al contrarìo solo una forma de contar las cosas; en realidad hace tiempo que necesito hacer esto, porque creo que es como volverme a descubrir, no tengo las intenciones de buscar motivos, peor aùn motivaciones para nada, es solo esta profunda curiosidad la que siempre me ha acompañado que ahora entra en acciòn, es decir estè relato no es con el proposito de saber que hicè mal? o, que hicè bien?, eso solo se puede saber cuando has terminado el proceso de vida y yo creo que aùn estoy un poco cerca de la mitad de eso, porque aspiro vivir hasta cerca de los ochenta, talvèz despues de eso ya sea demasiado viejo y creo que entonces tendre suficiente tiempo para empezar a cuestionar mi vida y calificarla, porque como la voy a cuestionar ahora que aùn no la he vivido por completo, son situaciones que le dan particularidad a cada persona, de una cosa estoy seguro, no tengo interès de parecerme a nadie, quiero labrar mis propìos surcos, claro!, pero haciendolo bièn, voy a escribir sin prisa, ocasionalmente voy a corregìr lo que escribo, por otro lado tambièn puede ser que no todo lo que escribà tenga una secuencìa, talvez solo sean muchos momentos mezclados aparentemente, pero... Para estè relato voy a utilizar como fuente solo mìs recuerdos, aquellas voces de las personas que he escuchado mucho antes de reconocerlas, o momentos simplemente, la voz de mi mamà, uno que otro familìar cercano, los buenos amigos de la infancìa y la juventud, aunque estos ultimos no son muchos, o talvez contarles de la mano que siempre encontre extendida en algùnos lugares, me olvidaba!, antes de continuar quiero comentar que solo voy a citar mi vida hasta despues de la adolecencìa, es decir hasta cuando alcancè mi juventud, un poco màs allà de los 17, ok?... Bueno, ìba diciendo que en medìo de estè escrito vamos a encontrar a las personas que han compuesto eso que se llama circulo socìal, espero no ponerme dramatico en algunos pasajes del relato, pero me han sucedido cosas un poco tristes que sin recordarlas a fondo me ponen melancolico y ahora que necesito pensar en eso espero no me hagan llorar, saben algo?, una vez leì una frase que decìa " solo los hombres lloran de verdad!", no lo digo por discriminar a las mujeres, pero lo explico para aquellos que creen que los "machos no lloramos" mentira, puro cuento, bueno y no que una lagrima solucione nada, pero que bien se siente uno luego, verdad?, tampoco quiero que eso influya en lo que escribo, en realidad no tengo ganas de escribir con rabìa contra nadie, solo voy a utilizar la verdad en los relatos, no voy a aumentar nada, y espero que la memorìa no me quite tampoco algo de mi vida; es que desde hace un tiempo atràs y debido a uso de materiales quimicos en la actividad laboral, mi memorìa se ha visto afectada, puedo sentirlo!, hay veces en la actualidad que pronuncìo algo y luego pierdo el hilo, me sucede por ejemplo en las converzaciones, pero eso no quiere decir que este padeciendo de amnesìa o cosa parecida, creo que es, tambien solo falta de uso del cerebro, verdad?, mejor pensemos que es asì solamente, o como otra frase decìa, "la memoria es como los mejores amigos, siempre te falla cuando la necesitas!"; ahora que recuerdo y esto lo escribo para tratar de no molestar con mis citas o frases, alrededor de mìs relatos seguro apareceran unas cuantas frases de esas que me han llamado la atenciòn como para citarlas en mi vida cotidiana...
VOLVER A LOS 17"
Volver a los 17, después de vivir un siglo
es como descifrar signos sin ser sabio competente.
Volver a ser de repente, tan frágil como un segundo,
volver al sentir profundo como un niño frente a Dios.
Eso es lo que siento yo, en este instante fecundo.
Se va enredando, enredando, como en el muro la hiedra
y va brotando, brotando, como el musgito en la piedra.
Mi paso ha retrocedido cuando el de ustedes avanza.
El arco de las alianzas ha penetrado en mi nido,
con todo su colorido se ha paseado por mis venas
y hasta la dura cadena con que nos ata el destino,
es como un diamante fino que alumbra mi alma serena.
Se va enredando, enredando, como en el muro la hiedra
y va brotando, brotando, como el musgito en la piedra.
Lo que puede el sentimiento no lo ha podido el saber,
ni el más claro proceder, ni el más ancho pensamiento.
Todo lo cambia el momento cual mago condescendiente,
nos aleja dulcemente de rencores y violencias.
Sólo el amor con su ciencia nos vuelve tan inocentes.
El amor es torbellino de pureza original,
hasta el feroz animal susurra su dulce trino.
Detiene a los peregrinos, libera a los prisioneros.
El amor con sus esmeros al viejo lo vuelve niño.
Y al malo sólo el cariño, lo vuelve puro y sincero.
De par en par la ventana, se abrió como por encanto,
entró el amor con su manto como una tibia mañana.
Al son de su bella diana, hizo brotar el jazmín,
volando cual serafín al cielo le puso aretes
y mis años en 17, los convirtió el querubín.
Se va enredando, enredando, como en el muro la hiedra
y va brotando, brotando, como el musgito en la piedra.
( VIOLETA PARRA)
Quiero presentarme con todos ustedes, me bautizaron con dos nombres que uso, el primero por la obligaciòn, esà que te hace sentirte identificado con cada letra del nombre, porque sientes que te pertenece cada trazo y hasta lo infinito de su concepto y el segundo que a la primera nueva oportunidad que se presente quiero borrarlo, bueno!, de niño me llamaban asì, calìn, caluco, calinga, carlangas, caloì, en un tiempo tuve algo parecido a dos nombres y con apellidos incluidos, eran: "calinga bolinga sotaminga con cara de papinga", pero el que màs me gustaba de entre todos èra "sotito", en realidad como mùsica en mìs oìdos, una frase que encerraba mucho de lo que al paso del tiempo tuvè que entender y empezar a construir, lo que serìa mi reto analogicamente hablando; pero por ahora todos me conoceran como CALICO, estè gracìas a una persona a la que recuerdo, admiro y respeto muchisimo...
Que hermosa cara que tienes
valgate dios por muchacha
que si te miro me rindes
y si me miras me matas.
Esos tus hermosos ojos
son en ti divina ingrata
arpones cuando los flechas
puñales cuando los clavas.